Ya no es necesario que te acerques a buscarlo entre la multitud para tocar su manto. Hoy puedes llamarle desde donde te encuentres y poner tus aflicciones en Él. Nuestro padre te responderá “Hija, ve en paz, se acabó tu sufrimiento”.
Ya no es necesario que te acerques a buscarlo entre la multitud para tocar su manto. Hoy puedes llamarle desde donde te encuentres y poner tus aflicciones en Él. Nuestro padre te responderá “Hija, ve en paz, se acabó tu sufrimiento”.