Debemos tener especial cuidado de lo que hablamos y con qué intención lo hacemos, porque al señor no le agrada, recordar que de la abundancia del corazón habla la boca.
Debemos tener especial cuidado de lo que hablamos y con qué intención lo hacemos, porque al señor no le agrada, recordar que de la abundancia del corazón habla la boca.