
Sign up to save your podcasts
Or


Regina Reznick y Roy exponen una verdad incómoda pero profundamente necesaria dentro de la iglesia moderna:La música no es alabanza.Cantar no es adorar.Tocar en la plataforma no significa estar cerca de Dios.Hoy, muchos confunden emoción con intimidad, talento con obediencia, y creen que un buen sonido equivale a una buena relación con Dios. Pero la Biblia enseña lo contrario: Dios no busca voces hermosas, busca corazones rendidos.A través de pasajes como Mateo 15:8, 1 Samuel 15:22 y Romanos 12:1, Regina y Roy conversan sobre: • Personas que cantan pero no obedecen. • Equipos que suenan fuerte, pero viven apagados espiritualmente. • Iglesias donde la música se volvió un ídolo disfrazado de ministerio. • El peligro de medir espiritualidad por talento y no por obediencia. • Lo que realmente significa adorar según la Biblia. Porque al final: Dios no recibe canciones… Dios recibe corazones.La música termina cuando apagas el micrófono,pero la adoración empieza cuando decides obedecer. Un episodio directo, honesto y profundamente necesario para quienes sirven —o creen servir— en alabanza.
By Inside Roy's MindRegina Reznick y Roy exponen una verdad incómoda pero profundamente necesaria dentro de la iglesia moderna:La música no es alabanza.Cantar no es adorar.Tocar en la plataforma no significa estar cerca de Dios.Hoy, muchos confunden emoción con intimidad, talento con obediencia, y creen que un buen sonido equivale a una buena relación con Dios. Pero la Biblia enseña lo contrario: Dios no busca voces hermosas, busca corazones rendidos.A través de pasajes como Mateo 15:8, 1 Samuel 15:22 y Romanos 12:1, Regina y Roy conversan sobre: • Personas que cantan pero no obedecen. • Equipos que suenan fuerte, pero viven apagados espiritualmente. • Iglesias donde la música se volvió un ídolo disfrazado de ministerio. • El peligro de medir espiritualidad por talento y no por obediencia. • Lo que realmente significa adorar según la Biblia. Porque al final: Dios no recibe canciones… Dios recibe corazones.La música termina cuando apagas el micrófono,pero la adoración empieza cuando decides obedecer. Un episodio directo, honesto y profundamente necesario para quienes sirven —o creen servir— en alabanza.