Este “clima de terror” no ha surgido de forma espontánea, sino que es consecuencia de la normalización de los discursos de odio, bulos y declaraciones políticas que criminalizan a las personas en función de su orientación política, origen étnico o creencias religiosas, pero muy especialmente por lo abultado de su cartera… El dinero suele suavizar, a ojos de los odiadores, el color de piel del inmigrante. A más dinero menos rechazo...
Lo que empieza con insultos y mentiras en medios de comunicación, redes sociales y tribunas políticas, termina con amenazas y agresiones físicas a familias aterrorizadas. Son igualmente culpables de estas acciones, los que las inducen y alientan a través de los medios de comunicación, así como los ciudadanos que las comparten de forma despreocupada en las redes sociales, mientras no sean ellos las víctimas claro...