Su propia existencia y su quehacer diario, tan burdo, es la demostración más palpable de que nadie, desde el Gobierno ni de cualquier otro sitio, está poniendo la menor traba a que sus infamias, mentiras y gruesos insultos llenen páginas y ocupen progrramas de radio y televisión
Su propia existencia y su quehacer diario, tan burdo, es la demostración más palpable de que nadie, desde el Gobierno ni de cualquier otro sitio, está poniendo la menor traba a que sus infamias, mentiras y gruesos insultos llenen páginas y ocupen progrramas de radio y televisión