Desde que el hombre salió de las cuevas, ha necesitado construir edificios. Los primeros para resguardarse: sencillos, efímeros. Cuando se asentó un lugar concreto necesitaba de casas que duraran más, de edificios duraderos. Me imagino que las primeras casas se contraían con ensayo – error, si no se cae hago una igual. Pero cada vez las construcciones eran más complejas, templos para dioses, casas grandes para gobernantes… se requería de planificación.
Comenzaron los antiguos arquitectos a realizar planos a mano, recreaciones en papel o en papiro de como sería el edificio. Y así pasamos siglos, diseñando sobre el papel, si con más precisión, más bonito, con impresoras pero en papel y en 2D.
Pero un día llegó la informática y lo cambió todo. Ahora se podían diseñar los edificios en tres dimensiones y ver algo muy aproximado al resultado final antes de poner un bloque. Primero fue el CAD, el primer programa para la construcción de este sistema costaba medio millón de dólares.
Y ahora llega el BIM “Building Information Modeling” o Modelado de información para construcción. Hoy les queremos de como un grupo de investigadores está investigando para mejorar los sistemas con los que construimos nuestras casas.