La gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos que se habían vuelto enemigos de los apóstoles; y otros con los apóstoles. Cuando la obra de evangelización personal o masiva avanza: siempre el enemigo ataca de diferentes modos. Hasta se dividen los hogares; pero la persistencia y testimonio del convertido a Dios, hace que luego su familia se convierta también.