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Hola soy el H. Alexis. A veces es muy común fijarnos tanto en cosas externas, superficiales, vanas y nos perdemos la mejor parte que es la vida interior de una persona. La persona es mucho más que sus vestidos, lo que conduce, lo que tiene; la verdadera riqueza de la persona está en ella misma sin necesidad de lo externo, una persona no puede basar su identidad en lo que se pone, usa, sería un grave error de identidad.Lo más bello es lo de dentro, esas perlas que tenemos dentro.
Las perlas muchas veces se forman con granitos de arena que entran a la ostra y la ostra recubre el granito de nácar y va formando perlas. Muchas de nuestras perlas son esos granitos de arena que son heridas, contradicciones, luchas pero que somos capaces de recubrir y formar de lo malo cosas muy buenas como la perla de saber perdonar a pesar de haber sido ofendidos; la perla de la alegría en la enfermedad y el dolor; la perla del amor a pesar de a veces no ser correspondidos; la perla de la esperanza ante los fracasos y desilusiones de la vida. Somos capaces de formar perlas aún en el dolor y lo malo. No permitas que nadie robe tus perlas ni las menosprecie, son dones hermosos que puedes compartir con los demás.
By Alexis Ortiz, L.C.Hola soy el H. Alexis. A veces es muy común fijarnos tanto en cosas externas, superficiales, vanas y nos perdemos la mejor parte que es la vida interior de una persona. La persona es mucho más que sus vestidos, lo que conduce, lo que tiene; la verdadera riqueza de la persona está en ella misma sin necesidad de lo externo, una persona no puede basar su identidad en lo que se pone, usa, sería un grave error de identidad.Lo más bello es lo de dentro, esas perlas que tenemos dentro.
Las perlas muchas veces se forman con granitos de arena que entran a la ostra y la ostra recubre el granito de nácar y va formando perlas. Muchas de nuestras perlas son esos granitos de arena que son heridas, contradicciones, luchas pero que somos capaces de recubrir y formar de lo malo cosas muy buenas como la perla de saber perdonar a pesar de haber sido ofendidos; la perla de la alegría en la enfermedad y el dolor; la perla del amor a pesar de a veces no ser correspondidos; la perla de la esperanza ante los fracasos y desilusiones de la vida. Somos capaces de formar perlas aún en el dolor y lo malo. No permitas que nadie robe tus perlas ni las menosprecie, son dones hermosos que puedes compartir con los demás.