Queridos amigos radioyentes de La Otra Mirada: esta noche vamos a viajar a la Inglaterra del S. XVI.
El dia 28 de Junio de 1491 un niño nació en Greenwich. Era el tercer hijo del Rey Enrique VII de Inglaterra, primer monarca de la casa Tudor que adquirió el trono por derecho de conquista, ya que su ejército derrotó al último Plantagenet, el Rey Ricardo III.
Este niño pasaría a la historia como Enrique VIII. Su padre, Enrique VII quería mantener la alianza matrimonial entre Inglaterra y España, de modo que su hijo, el futuro Enrique VIII, se casó con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, el 11 de junio de 1509. Fueron coronados juntos en la Abadía de Westminster el 24 de junio de 1509.
Como la dinastía era nueva, Enrique pronto supo que sólo un heredero varón podría asegurar la continuidad dinástica. La reina Catalina quedó embarazada al menos en siete ocasiones (por última vez en 1518), pero sólo uno de los vástagos, la princesa María, sobrevivió a la infancia.
El tan deseado hijo varón no llegaba, de modo que el Rey quiso terminar su relación con la reina Catalina, divorciándose de ella. El cardenal Thomas Wolsey y William Warham comenzaron a investigar la validez del casamiento, pero poco pudieron hacer.
Por ello, y sin informar al cardenal Thomas Wolsey, Enrique apeló directamente a la Santa Sede. Envió a su secretario William Knight a Roma, pero no consiguió los resultados que buscaba, pues el Papa Clemente VII no estaba de acuerdo en anular el matrimonio, que era plenamente válido.