La Palabra de Dios, permanece poderosa y está escrita en la Biblia: es como si el Señor estuviera hablando, aquí y ahora. Esta Palabra es para nosotros y el mundo entero: para los que creen que Cristo es el Hijo de Dios. No está atrasada, no ha caducado: está firme y es eficaz. La Palabra de Dios es más poderosa que la dinamita: destruye todas las obras del diablo y las tinieblas.