Vivimos en un mundo acelerado, donde todo parece girar más rápido que nunca. Tenemos tecnología en la palma de la mano, información en segundos, comunicación inmediata. Y sin embargo, ¿cuántas veces nos sentimos vacíos, desconectados, solos en medio del ruido? Tal vez ha llegado el momento de detenernos, respirar, y mirar hacia dentro. Hoy quiero compartir contigo una reflexión que ha dado la vuelta al mundo y que sigue tan vigente como el primer día que fue escrita.