En el siglo XIV, Europa aprendió una verdad brutal:
la muerte no avisa…
y no distingue entre ricos y pobres, creyentes o escépticos.
Una enfermedad invisible recorrió caminos, puertos y ciudades,
derribó imperios, vació pueblos enteros
y cambió para siempre la forma en que el ser humano entendía a Dios, al poder…
y a sí mismo.
Hoy, en La posada del Lobo, abrimos la puerta a uno de los episodios más devastadores de la historia.
No como una leyenda.
No como un mito.
Sino como lo que fue:
el día en que el mundo se detuvo… y nunca volvió a ser igual.