Muchos de los abaderados de la "batalla cultural" contra el progresismo están encantados de haberse conocido ante el evidente paso atrás del "wokismo", pero no se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce y que el triunfo estratégico está del otro lado.
Muchos de los abaderados de la "batalla cultural" contra el progresismo están encantados de haberse conocido ante el evidente paso atrás del "wokismo", pero no se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce y que el triunfo estratégico está del otro lado.