La Federación de Guerrillas de León-Galicia llegó a contar con Estado Mayor, tribunal disciplinario, periódico propio y cientos de enlaces. Muchos de ellos acabarían en prisión, pero la cárcel no parecía una opción para aquellas mujeres y hombres que tuvieron que elegir entre la resistencia armada, el exilio o la pena capital. Manuel Girón Bazán fue uno de los fundadores, además de referente de la resistencia antifranquista en el Noroeste español, gracias a su carisma y liderazgo. Paradójicamente, las fuerzas represivas de la dictadura también se encargaron de agrandar su figura, llegando a certificar su defunción hasta en tres ocasiones. Por Santiago Macías