Cuando hablamos de la prostitución mucha de la atención va dirigido a estar a favor o en contra del tema y juzgamos amoralidad de la mujer que lo ejerce. El otro lado de la ecuación está el hombre como el que consume, manipula y violenta a estas mujeres. Ejercemos presión y buscamos reglamentar el oficio. Pero como todo negocio explotado desde el poder sólo se traduce en más violencia hacia las mujeres. Víctimas y victimarios son la ecuación en este negocio. Hoy trataremos de ver la parte que le corresponde al que la busca y la consume. Buscamos una mirada terapéutica por qué las dos fuerzas que una y otra vez se buscan y se encuentran necesitan ser sanadas en cada uno de los géneros. Hector Garza y me podes contactar en
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