Nos rodea el peligro, la maldad y la violencia crecen a nuestro alrededor; sin embargo, no debemos vivir en el temor paralizante, sino confiados en la protección divina.
Nos rodea el peligro, la maldad y la violencia crecen a nuestro alrededor; sin embargo, no debemos vivir en el temor paralizante, sino confiados en la protección divina.