Noche de silencio y recogimiento, Jesús ha muerto en la cruz y lo llevan a enterrar, pero en el silencio de la noche brota de pronto la saeta, el quejío del pueblo andaluz al que la pena desborda y eleva el rezo cantado que vuela por los aires andaluces implorando el perdón de los pecados, al que todo lo dio sin esperar nada a cambio y solo recibió suplicio y dolor.