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Creemos que la sangre de Cristo fue derramada para la remisión de los pecados y la expiación fue hecha en la Cruz. “ Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” (Romanos 3:25)
Nuestra imperfección de la vida revela la necesidad de una expiación y reconciliación delante de Dios, esta circunstancia nos indica que requerimos de la ayuda divina. En nuestros días, la humanidad se encuentra en un estado de corrupción tal, que no es posible ofrecer un sacrificio para limpiar nuestros propios pecados por nosotros mismos a la usanza antigua del pueblo de Israel (Levítico 5:17-19).
Porque en aquel entonces, el Todopoderoso estableció la forma de expiar las culpas; esto era por medio de la sangre de animales. Pero los sacrificios dejaron de cumplir su objetivo, pues comenzaron a hacerse de manera mecánica, por costumbre. En consecuencia, la santidad no podía ser restaurada en su valor auténtico, lo que a la postre desagradó a Dios (Isaías 1:11-12), ya que el hombre sólo trataba de justificarse pero con ello hacía recordatorio únicamente de sus pecados (Hebreos 10:1-4).
By Tunika BibliaCreemos que la sangre de Cristo fue derramada para la remisión de los pecados y la expiación fue hecha en la Cruz. “ Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” (Romanos 3:25)
Nuestra imperfección de la vida revela la necesidad de una expiación y reconciliación delante de Dios, esta circunstancia nos indica que requerimos de la ayuda divina. En nuestros días, la humanidad se encuentra en un estado de corrupción tal, que no es posible ofrecer un sacrificio para limpiar nuestros propios pecados por nosotros mismos a la usanza antigua del pueblo de Israel (Levítico 5:17-19).
Porque en aquel entonces, el Todopoderoso estableció la forma de expiar las culpas; esto era por medio de la sangre de animales. Pero los sacrificios dejaron de cumplir su objetivo, pues comenzaron a hacerse de manera mecánica, por costumbre. En consecuencia, la santidad no podía ser restaurada en su valor auténtico, lo que a la postre desagradó a Dios (Isaías 1:11-12), ya que el hombre sólo trataba de justificarse pero con ello hacía recordatorio únicamente de sus pecados (Hebreos 10:1-4).