El ser humano vive en un mundo lleno de dolor y crueldad. Existen lugares en el mundo que nos dicen que no debemos volver ahí a ese dolor, a ese sufrimiento, Auschwitz, Hiroshima y Nagazaki; o incluso las fosas comunes en el Triángulo Ixil debidas a la guerra civil. Pero no sólo los lugares o nombres evocan ese dolor, nuestro lamento también sirve para ello.