Fechado en Madrid en el año 1919, este poema del maestro de poetas Federico, dice que la sombra de su alma se ha perdido entre las nieblas de libros y palabras.
Está confundido en un turbio laberinto de estrellas ahumadas que enredan su ilusión.
Termina con pesadumbre porque ve que el amor se le desmorona poco a poco, y le pregunta al ruiseñor que lleva dentro si todavía canta, o lo que es lo mismo si aun tiene fuerzas para amar.