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Aquí la tía Julia tenía 94 años y había perdido ya mucha vista, pero se manejaba perfectamente en su casa. Aquí está planchando primorosamente uno de los pañuelos de vestir que tanto le gustaba llevar. Me encantan sus manos (y todavía conservamos esa plancha, que funciona)
By Aquí la tía Julia tenía 94 años y había perdido ya mucha vista, pero se manejaba perfectamente en su casa. Aquí está planchando primorosamente uno de los pañuelos de vestir que tanto le gustaba llevar. Me encantan sus manos (y todavía conservamos esa plancha, que funciona)