www.parentepsis.com El egoísta se excede en el amor a sí mismo, atiende de manera tan exagerada su propio interés que se hace un adicto a sí mismo. Todo empieza y acaba en él, es el alfa y el omega de su vida. Para el egoísta todo es yo, y yo, y más yo. El egoísta es capaz de prender fuego a la casa del vecino para poder freírse un huevo. Su excusa es su necesidad y ese fin justifica cualquier medio. Su individualismo es su pan para hoy y su hambre para mañana. El egoísta tiene una buena idea, la importancia de uno mismo...