Uno de los mejores trucos inventados para alimentar el individualismo de los desposeídos es el de las loterías de tipo nacional. Esto parece solamente un recurso para el tesoro público, pero no hay duda de que su gran éxito en los países de moneda desvalorizada consiste precisamente en su facultad de alimentar la esperanza de los que no creen en la Providencia y desconfían de la solidaridad humana. El hecho -se piensa- es que en cada sorteo se sacan algunas almas del purgatorio terrenal para entrar en el cielo capitalista