La Iglesia de Cristo, conserva la unidad del Espíritu por la paz: tiene un cuerpo unido en todas sus partes, un solo Espíritu Santo, una esperanza, una sola fe, un solo bautismo por inmersión, un Dios y Padre de todos: Jehová de los ejércitos, un solo Señor Salvador. Dios no quiere alguien se pierda: brinda oportunidad al que le busca; porque ama a todos y cada uno, sin excepción.