Hoy Dulce nos invita a valorar lo que tenemos, a ver el vaso medio lleno, a no desistir, a pedir ayuda si estamos mal, que cumplir sueños es posible si somos pacientesy que al final, recordar todo el camino que hemos recorrido hasta hoy vale la pena y nos hace crecer y ver la vida diferente. Dulce tuvo que dejar en Venezuela a su esposo e hija Zoe para venir a Melbourne a hacer camino, para brindarle mejores condiciones de vida y este año, en Febrero, fue el rencuentro con Zoe, justo antes que Australia cerrara fronteras.