El general Mario Montoya tuvo que declarar bajo el caso 03 de la JEP, que investiga las implicaciones de miembros del estado en ejecuciones extrajudiciales, los mal llamados “Falsos Positivos”.
Sin embargo, sus declaraciones cayeron como un balde de agua fría a las familias de las víctimas, y supuso un retroceso en la búsqueda de la verdad sobre uno de los acontecimientos más escabrosos de la historia de Colombia.