Por el día, de sol a sol, rodaba la gran película del Holocausto. Por la noche, a 6.000 kilómetros, tenía que supervisar cada diente de cada dinosaurio. El pobre Spielberg.
Por el día, de sol a sol, rodaba la gran película del Holocausto. Por la noche, a 6.000 kilómetros, tenía que supervisar cada diente de cada dinosaurio. El pobre Spielberg.