Ya el implacable volvió a anunciar su poder. Dijimos adiós al 2018 y la continuidad del tiempo nos impulsa a no detener la marcha. Contemplamos las fotografías de los años anteriores y descubrimos que con cada nuevo calendario la vida cambia.
Que debimos decir adiós a personas importantes, que la muerte nos arrancó a seres queridos, que nacieron otros como consuelo a nuestro dolor, que no faltaron las tristezas, pero que intentamos defender la alegría.