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Es la idea de que vamos a morir, la que realmente acaba con la vida. El miedo a la muerte genera una serie de mecanismos de anticipación y compensación, que van en detrimento del flujo natural de la vida, su afirmación y expresión auténtica. Religiones, ideologías, fanatismos, deseos compulsivos, drogas, gula, entretenimiento, materialismo, codicia, deportes extremos y más intentos por disminuir la incidencia de la muerte en nuestras vidas, no son positivos bajo ningún punto de vista. Epicuro tenía un planteamiento muy simple para desarticular este miedo primitivo: “La muerte es una quimera, porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo”.
La vida no se explica porque es, en sí misma, todas las razones. La vida es acto. Todo aquello que no es verbo, está muerto. En consecuencia, la vida sólo es en el presente. El ser humano no puede ser en pasado ni en futuro, pues sus fuerzas activas solamente logran canalizarse aquí y ahora. Toda explicación es un proceso de pensamiento que usa material del pasado, alimentado con una experiencia del presente proyectada a futuro. Un terreno fértil para la neurosis como puede verse. La materia prima del razonamiento, por más sentido que tenga, carece de realidad viva, de existencia en el presente concreto. La vida en el pensamiento, si bien encuentra sentido lógico en la abstracción, no halla su razón de ser en la ideación, sino en la vida misma, en el verbo. De esta manera, logra “explicarse” siendo, y es en el SER donde encuentra todas sus razones. La vida es y esa es su razón de ser. Sin duda, deberíamos vivirla más y pensarla menos.
Es la idea de que vamos a morir, la que realmente acaba con la vida. El miedo a la muerte genera una serie de mecanismos de anticipación y compensación, que van en detrimento del flujo natural de la vida, su afirmación y expresión auténtica. Religiones, ideologías, fanatismos, deseos compulsivos, drogas, gula, entretenimiento, materialismo, codicia, deportes extremos y más intentos por disminuir la incidencia de la muerte en nuestras vidas, no son positivos bajo ningún punto de vista. Epicuro tenía un planteamiento muy simple para desarticular este miedo primitivo: “La muerte es una quimera, porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo”.
La vida no se explica porque es, en sí misma, todas las razones. La vida es acto. Todo aquello que no es verbo, está muerto. En consecuencia, la vida sólo es en el presente. El ser humano no puede ser en pasado ni en futuro, pues sus fuerzas activas solamente logran canalizarse aquí y ahora. Toda explicación es un proceso de pensamiento que usa material del pasado, alimentado con una experiencia del presente proyectada a futuro. Un terreno fértil para la neurosis como puede verse. La materia prima del razonamiento, por más sentido que tenga, carece de realidad viva, de existencia en el presente concreto. La vida en el pensamiento, si bien encuentra sentido lógico en la abstracción, no halla su razón de ser en la ideación, sino en la vida misma, en el verbo. De esta manera, logra “explicarse” siendo, y es en el SER donde encuentra todas sus razones. La vida es y esa es su razón de ser. Sin duda, deberíamos vivirla más y pensarla menos.