La violencia en el deporte está arraigada en la sociedad uruguaya, incluso en los deportes infantiles. Se normalizan comportamientos agresivos y se priorizan los resultados sobre el disfrute. Los padres deben replantear sus creencias y enfocarse en el proceso y la diversión de sus hijos, evitando la presión y la violencia. Es necesario cambiar el paradigma y convertirse en mejores modelos a seguir.