conmemoraciones marianas dentro del calendario cristiano, son
continuas. Hoy, por ejemplo, recordamos a Nuestra Señora de la
Merced. Según relata una vieja tradición, la Virgen se apareció a
la vez a Jaime I, a San Raimundo de Peñafort y a San Pedro Nolasco.
En esta manifestación, la Madre de los afligidos encomendó a los
tres la misión de liberar a los cautivos que habían caído en poder
de los herejes. Esta petición cristaliza en el inicio de la Orden de
los Mercedarios, quienes, en un principio, su carisma, propiamente
dicho es redimir a los esclavos, devolviéndoles la libertad y, por
lo tanto, la dignidad de hijos de Dios.
También es el comienzo del
culto a esta Advocación Mariana, que encuentra su expansión por
toda la Iglesia, especialmente a partir del siglo XVII. María, Refugio de los necesitados, es fiel reflejo de la misericordia de
Dios, que, nos invita a liberarnos del pecado, raíz de todos los