En este capítulo exploramos la posibilidad de ver la indecisión cómo una virtud y no como un defecto, de ver la cara amable de la duda a la hora de planear tu vida. Acompáñanos a cuestionar la indecisión y a poner este adjetivo en un espacio más luminoso y así acercarnos a una toma de decisiones más intuitivas, desde el corazón, la cabeza y el amor propio.