No fue culpa tuya, ni tampoco mía, fue culpa de la monotonía. Nos cuestionamos si el ciclo del programa se repite, al igual que el de nuestra vida. Parece que solo era rutina, nada más.
No fue culpa tuya, ni tampoco mía, fue culpa de la monotonía. Nos cuestionamos si el ciclo del programa se repite, al igual que el de nuestra vida. Parece que solo era rutina, nada más.