Nos acercamos a la rendición y la unimos al deseo profundo, al anhelo de verdad, a la voluntad de Ser, de amar. Hemos de reconocer la profunda frustración por el aprendizaje, por el esfuerzo, por el viejo pensamiento. Esta frustración puede ser respondida con rendición en lugar de lucha, si el deseo se enfoca en la entrega, en el entendimiento del perdón. Para sentir. Para comprender. Para amar desde el misterio de lo pleno.