Licenciada en psicología, Lana Leopard comenzó en el mundo de los masajes hace once años. Dice que le gustaría hacerlo durante toda su vida profesional. Se define como una mujer moderada, al margen del feminismo radical. Por su experiencia, dice que los hombres buscan afecto y un lugar donde no sean juzgados al tiempo que despliegan deseos y fantasías que en otros lugares no pueden desarrollar. Lana es positiva y cuenta como anécdota el día que a uno de sus clientes le tocó el premio de recibir un masaje a ocho manos.