Para poder entablar un diálogo con nuestros hijos y alumnos, primero tenemos que tener un diálogo con nosotros mismos. Aprender a identificar nuestras emociones, validarlas, entenderlas y a su vez crear empatía hacia la emociones de nuestros hijos. Ellos no quieren hacernos la vida imposible solo desean ser escuchados. Recordemos que aún no saben regular sus emociones y nosotros podremos ayudarles a ello.