Nos dimos cuenta de que las exigencias que se nos hacen a las mujeres se va transformando conforme crecemos; desde que nacemos hay exigencias, pero no siempre son las mismas. También nos dimos cuenta de que lo que se le demandaba a nuestras madres, abuelas, bisabuelas, etc. tampoco son exactamente iguales a las que se nos hacen a nosotras en la actualidad. En ambos casos, el tiempo juega un papel fundamental y hoy decidimos hablar al respecto.