Es muy comĂșn juzgar a alguien por su apariencia. Dios nos invita a no hacerlo; es mejor darnos la oportunidad de conocer a la persona, y al hacerlo descubriremos lo valiosa que es.
Es muy comĂșn juzgar a alguien por su apariencia. Dios nos invita a no hacerlo; es mejor darnos la oportunidad de conocer a la persona, y al hacerlo descubriremos lo valiosa que es.