El mensaje de hoy fue escrito por mi amigo, Reverendo
Roger Kunkel, q.e.p.d., fundador de Dial Hope (Digita Esperanza).
Hace algún tiempo, las Olimpiadas Especiales se
celebraron en Seattle, y ocurrió algo hermoso. Nueve concursantes, todos con
discapacidades físicas o mentales, se encontraban en la línea de salida de la
carrera de las 100 yardas lineales. Cuando la pistola, que anunciaba el inicio,
sonó, todos empezaron – no exactamente en línea recta, pero con un gusto por
correr la carrera hasta el final y ganar. Pero mientras corrían, un muchacho
resbaló y cayó. Se tambaleó un par de veces y comenzó a llorar. Los otros ocho
corredores escucharon al joven llorar. Todos se detuvieron, dieron la vuelta y
regresaron – cada uno de ellos.
Una niña, con síndrome Down, se inclinó y le dio un
beso en la parte superior de la cabeza, y dijo, “Esto hará que todo sea mejor.”
Los otros corredores ayudaron a poner de pie al muchacho caído, y los nueve de
ellos unieron los brazos y caminaron juntos, lado a lado, hasta la meta. ¡Todos
ganaron! ¡Todos llegaron primero! Todos en el estadio se pusieron de pie, los
aplausos duraron diez minutos. Las personas que asistieron todavía cuentan la
historia. Las personas que ni siquiera estuvieron allí, dicen que estuvieron.
Como puedes ver, como Cristiano, no tienes que ganar.
Tal vez necesitas reducir la velocidad y cambiar de curso – para ayudar a
alguien, para asociarse con alguien, para reconciliarte con alguien, para
alentar a alguien. Cuando hagas eso, tendrás paz interior y paz con Dios.
Oremos: Dios de amor, te damos las gracias por este
día. Perdónanos cuando ofendemos a los demás y a ti. Perdónanos y haznos puros,
con la capacidad de sentir tu presencia, tu fortaleza, tu gracia y tu amor. Al
sentir tu amor incondicional, habilítanos para que podamos apoyar a otros en su
dolor, sufrimiento y soledad. Pedimos estas cosas en el nombre de tu Hijo,
nuestro redentor, Jesucristo. Amén.
libres en compartir este mensaje con familiares y amigos!