Son para creerlas, esperarlas y disfrutarlas. Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.sus promesas son fieles y dignas de confianza.
Son para creerlas, esperarlas y disfrutarlas. Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.sus promesas son fieles y dignas de confianza.