En las pruebas somos más fuertes. Cuando Dios nos prueba es para darnos lo que nos pertenece. La adversidad es la brújula que utiliza para direccionarnos a nuestro propósito y muchas veces sirve como altavoz cuando no escuchamos sus susurros. El Señor permitió que Job pasara por pruebas porque por medio de ellas llevaría bendiciones a su vida.