Estamos en una etapa donde las personas en su afán de encontrarse consigo mismas, en su afán de evolucionar espiritualmente, de encontrar un sentido a sus vidas, se están volcando más en prácticas que les ponga en contacto con su alma. Meditaciones, y otras prácticas, nos sensibilizan y pueden llegar hacer que percibamos ciertas sensaciones que quizá de otro modo no seríamos capaz de percibir, pero qué pasa cuando otros miembros del entorno también pueden ver y percibir o incluso sufrir el ataque de ciertos entes o energías? Hoy experiencias, ataques y demonios de la noche.