Dios no nos pone en tentación, eso es obra del maligno. Nunca permitirá que una tentación supere nuestras fuerzas. Las permite para que podamos demostrar nuestro amor a Dios.
Dios no nos pone en tentación, eso es obra del maligno. Nunca permitirá que una tentación supere nuestras fuerzas. Las permite para que podamos demostrar nuestro amor a Dios.