Aunque la mayoría de las cosas que nos traen las tormentas las percibimos como negativas, éstas siempre podrán convertirse en oportunidades, especialmente para ayudarnos a enfocar dentro del propósito de Dios.
Aunque la mayoría de las cosas que nos traen las tormentas las percibimos como negativas, éstas siempre podrán convertirse en oportunidades, especialmente para ayudarnos a enfocar dentro del propósito de Dios.