Camilo Torres no es un mito. Es un hombre. Uno que desde la adolescencia se entregó a la fe cristiana convirtiéndose en sacerdote. Que durante más de 15 años se entregó a la academia para convertirse en sociólogo. Y que en los últimos 4 meses de su vida se entregó a la lucha revolucionaria, convirtiéndose en guerrillero.
Camilo Torres ejerció esas tres facetas gracias a que siempre fue uno solo: un hombre tratando de convertir el mundo en un mejor lugar para todos.
De ahí viene su filosofía de un amor eficaz, un amor que vaya más allá de la caridad y la solidaridad (e incluso de la teoría) y combata los problemas estructurales.
A 60 años de su asesinato, el 15 de febrero de 1966, en este episodio de latido América intentaremos dibujar su figura y entender su legado.