Los campos de lavanda de la meseta de Valensole, en la región de la Provenza del sur de Francia, son un océano de color azul púrpura. Aquí es donde se cultiva gran parte de la producción global de esta planta. Muchas familias de la región han trabajado con lavanda durante varias generaciones. Hay quienes continúan su actividad de forma tradicional y otros que han optado por un método más industrial. De cualquier manera, estos hermosos paisajes atraen a miles de turistas de todo el mundo.