Guacha o Guachoma, narra sus experiencias trabajando para un político mexicano de alto nivel que fungió como gobernador. Su testimonio describe la vida como guardia, chófer y asistente personal, destacando el riesgo constante, los enfrentamientos con grupos armados y la necesidad de evitar agresiones en zonas de alta violencia. Guacha revela la complejidad y el lado oscuro de la política, incluyendo el traslado de millones de pesos en efectivo durante campañas, y cómo los medios de comunicación son sobornados para alinear su cobertura. Subraya el agotamiento extremo que implica el trabajo, pues llegó a manejar hasta 72 horas seguidas sin dormir, resultando en el sacrificio de su vida familiar y la pérdida de momentos clave en el crecimiento de sus hijos. Finalmente, ofrece una visión sombría sobre el gremio de los chóferes y escoltas, un sector que percibe como olvidado y desprotegido, a pesar de ser fundamental en la estructura del poder político.