Si no le prestaras atención a la voz del ego, por muy ensordecedora que parezca ser su llamada; si no aceptaras sus míseros regalos que no te aportan nada que realmente quieras y si escucharas con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación, podrías entonces oír la poderosa Voz de la Verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes.
2. Escucha, y oye a tu Padre hablarte por medio de la Voz que Él designó fuese la Suya, la cual acalla el estruendo de lo que no tiene sentido y les muestra el camino de la paz a los que no pueden ver. Aquiétate hoy y escucha la verdad. No te dejes engañar por las voces de los muertos, que te dicen que han encontrado la fuente de la vida y te la ofrecen para que creas en ella. No les hagas caso, antes bien, escucha la verdad.