“Los hombres se creen más sabios que la Palabra de Dios, más sabios incluso que Dios; y en vez de poner los pies sobre el fundamento inamovible y confrontar todo con la Palabra de Dios, someten esta palabra a sus propias ideas de ciencia y naturaleza, y si resulta que aquella no concuerda con sus ideas científicas, la descartan por falta de credibilidad”