Confesión de Fe de Westminster, cap. VIII, artículo I
“Agradó a Dios en su eterno propósito escoger y ordenar al Señor Jesús, su unigénito Hijo, para ser el Mediador entre Dios y el hombre, el Profeta, Sacerdote y Rey, la Cabeza y Salvador de su Iglesia, el Heredero de todas las cosas y Juez del mundo: a Quien, desde toda la eternidad, Dios le dio un pueblo para ser su simiente; y para que en el tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara”.
Confesión de Fe de Westminster, cap. VIII, artículo IV
“El Señor Jesús, con la mayor voluntad tomo para si este oficio, y para desempeñarlo, fue puesto bajo la ley, la que cumplió perfectamente; padeció los más crueles tormentos directamente en su alma y los más dolorosos sufrimientos en su cuerpo; fue crucificado y murió, fue sepultado y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. Al tercer día se levanto de entre los muertos con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, con el cual también ascendio al cielo y allí está sentado a la diestra del padre, intercediendo, y cuando sea el fin del mundo volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles.”
Confesión de Fe de Westminster, cap. VIII, artículo V
“El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de si mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de su Padre, y compro para aquellos que éste le había dado, no solo la reconciliación, sino también una herencia eterna en el reino de los cielos.”
Referencias de la Escritura:
Isaias 42:1; 1 Pedro 1:19-20; Juan 3:16; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 12:24. Cristo ha sido elegido y ordenado por el Padre como Mediador del Pacto de Gracia.
1 Corintios 15:1-4. El cristianismo depende de los hechos históricos de la redención, especialmente la muerte y resurrección de Jesucristo.
Romanos 5:19; Hebreos 9:12-16; 10-14; Romanos 3:25-26. La obra de Cristo como Mediador es totalmente efectiva para su propósito, la redención eterna de los elegidos de Dios.